martes, 17 de mayo de 2016

Ella

No te equivoques. Ella “no es de las que te pueden hacer feliz”. Ella es LA que te lo va a hacer. Ella es la que con una mirada es capaz de recitarte la biblia en verso barroco y sin embargo lo entenderías todo a la perfección. Ella es el rizo dentro del rizo. El sacapuntas no del lápiz, sino de la mina. La guinda del pastel. La gota del rocío en esa flor que está de foto. El viento que hace que vuele la cometa. La escarcha del botellín de la cerveza. La forma geométrica perfecta del copo de nieve que te ha caído por casualidad en la palma de la mano.
Ella es el café de las mañanas y el gin-tonic del viernes después de trabajar. La luz en la oscuridad y la tiniebla en el día más soleado.

No lo dudes ni un segundo: ella es el sueño de cualquier mortal.
Lo mejor de todo es que es fácil encontrarla. Suele estar en el autobús de las once, o en el metro de las ocho. En la sala de espera del médico o en el parque corriendo. Puede estar en la oficina hasta las tantas de la noche acabando lo que nadie ha acabado, o empezando lo que nadie se atreve. La puedes encontrar en la farmacia, en cualquier restaurante de comida basura o en la calzada, con el coche en doble fila cambiando una rueda.

En realidad no importa mucho donde estés, porque la encontrarás. Te lo puedo asegurar. Y será quien menos te lo esperes. La vecina del quinto, tu madre, abuela o tía. Tu profesora de inglés del instituto, la novia de tu mejor amigo o aquella niña con la que te peleabas constantemente en el cole y, ahora igual que tú, ya no es tan niña. Te aseguro que un día te verás reflejada en ella, en tu ejemplo de mujer, de persona y de ser humano. Le mirarás a los ojos y no entenderás de dónde es capaz de sacar esa fuerza que aplasta tanques. Y tampoco cómo lo hace para tener disponibilidad 24h cada vez que alguien le pide un consejo.
Un día comprenderás que el ejemplo a seguir es ella. Y que está en todas partes.

Porque mires hacia donde mires el mundo está habitado por mujeres maravillosas. Mujeres que intuyen problemas y evitan catástrofes. Mujeres que mantienen una lucha constante contra esa parte de sociedad que aún no se ha dado cuenta quién tiene el poder, quién da la vida, quien se crea y recrea a pesar de todas las trabas que la historia nos ha puesto y que, a día de hoy, aún nos seguimos encontrando en algunos sitios.


Pero no importa. ¿Sabéis por qué? Porque ella estará luchando al pie del cañón con paciencia y perseverancia, con su astucia y su sexto sentido. Y ¿sabéis lo mejor de todo? Es que ella, ese ejemplo a seguir, ese modelo de persona, eres tú, tú, tú y somos todas nosotras. Y es que hay veces que se nos olvida.


La Tercera Gracia

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