lunes, 19 de enero de 2015

De miedo

Da miedo. A mi me da miedo. Me da miedo cumplir 20 años el próximo domingo. No sé si es por cambiar de decena, pero me da miedo. O respeto. Quizás una mezcla de ambos. Cumplir años siempre significa crecer, pero cuando la decena cambia al 2, la cosa ya se pone seria. Se acerca cada vez más la hora de volar, de crear tu propio camino, de decidir tú y solo tú por dónde quieres ir… Suena genial ¿verdad? Pero si tan genial suena, ¿por qué en estos momentos es en los que pensamos "jolín, pero si he ansiado este momento miles de veces y ahora, ¿por qué no puede decirme mamá por dónde tengo que seguir?"? Suena irónico, de hecho lo es, pero es así. De momento te plantas en los 20 y ves que el momento de acabar la carrera está a la vuelta de la esquina y con ello encontrar trabajo, casa, y en definitiva una estabilidad por tu propia cuenta.  

La verdad es que llevo tiempo pensando en esto, y sí, cada vez tengo más claro que la vida pasa volando. Y es que si lo pienso bien, no me he enterado del transcurso de mis años académicos. Hace nada estaba entrando en 1º de ESO, siendo "la nueva" del colegio, y me gradué, en dos ocasiones además, y entré a la universidad, y aunque me costó un año alcanzar mi sitio, tampoco fue una perdida, ya no por el conocimiento obtenido, también por las maravillosas personas que me llevé. 

Y como he dicho antes, el domingo 20. ¿20 de verdad? Pero si aún parezco una niña, aún necesito que me guíen por el camino adecuado. 20 y con ellos responsabilidades, ¡y no me quejo! pues sin ellas no se madura, ni se crece por más que tengas 20, 21, 22 ó 50. Pero da vértigo, aunque creo que es normal, pues las personas como yo, las personas que se quieren superar a si mismas, quieren afrontar esas responsabilidades y hacerlo lo mejor posible. Así que 20 no es solo un número, también son nuevos retos. ¡Retos nuevos! Emocionante sin duda alguna. Siempre me ha fascinado no saber qué me deparará el futuro, o si podré conseguir mi meta final, aunque para ella aún queden algunos años. Aunque pensándolo bien, ¿tantos años quedan? Más quedaban cuando estaba en la ESO y ni me he enterado del paso del tiempo. Tenemos que correr. No correr de vivir de prisa, si se vive de prisa no se vive. Correr para aprovechar oportunidades, coger trenes, sumergirnos en nuevas experiencias, aunque sean desconocidas, aunque no sepamos cómo saldrán, aunque para ganar tengamos que arriesgar demasiado. Correr de escalar pisos, trepar árboles y que nunca nos parezca suficiente. Correr de superar nuestras propias marcas, de que nadie alcance la que es NUESTRA meta. Correr lenta y apasionadamente. 

Y dime, ¿ahora aún tienes miedo o tienes más ganas de empezar el viaje?






Carla#

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