lunes, 9 de julio de 2012

Hola,


¿cómo van las cosa por ahí arriba? Aquí se te echa muchísimo de menos... No te puedes hacer ni una mínima idea.
Nada es igual desde que ya no estás, aunque bueno.. ¿Qué te voy a decir? Si desde arriba nos estarás viendo cada segundo del día. Sé que nos estás mirando y protegiendo a todas horas, ¿a que sí tío?
¿Sabes? el otro día me fui a poner las cuñas que me regalaste el último verano, mientras me decías " toma el dinero y ve a comprártelas sin que se enteren", y como eso, miles de cosas, como cuando fuiste el primero en enterarte de que me iba a hacer el piercing.. esa complicidad tan única que nos hacía tan sumamente especiales el uno para el otro; y aunque parezca imposible, la sigo sintiendo dentro de mí, aunque no te pueda tocar, sé que cuando sopla el viento me estás acariciando.
El otro día me acordé de cuando era una mocosa y cada vez que te veía empezaba a correr hacia a tí gritando "Tío Kiss" como una loca, como si no hubiera mañana, y tu me cogías en brazos y me subías a lo más alto, me abrazabas y me pedías cuatro besotes, dos en cada mejilla... ¡Y cuántos más te hubiera dado! ¡Y cuánto tiempo me ha faltado por vivir junto a tí!
17 años de mi corta vida no han sido suficientes, ni si quiera una décima parte de todo lo que quería vivir junto a tí.
Tengo en mi mesita la muñeca que que me regalaste con mi nombre, y tu foto en el Camp Nou, en mi espejo; me recuerda por qué y por quién soy quién soy hoy por hoy. Aquellos partidos donde se nos salía el corazón del pecho, y empezabamos a gritar como locos cuando nuestro Barça marcaba un gol, y Gruñón se volvía loco con tantos gritos.
También tengo aquí al lado las fotos de cuando me subía contigo a los Donuts en Oropesa, y te cogía el volante para hacerlos girar sin parar.. Daría todo por hacer que el tiempo volviera a aquellos días, pero sin embargo, no cambiaría nada de lo que he vivido contigo de ahí en adelante, porque cada vez que estábamos en el mismo sitio yo tenía que estar pegada a ti, era como una necesidad, igual que en las cenas de Noche Buena, si estabas tu ahí tenías que sentarte a mi lado. Era imposible que alguien cambiara o cambie la locura que tengo por mi tío. Y te juro, que absolutamente NADIE, la cambiará nunca.
Cuídate muchísimo por ahí arriba, aunque eso de no poder estar aquí cuidándote, se lleva bastante mal. Pero te juro que voy a ser más fuerte que el destino, que ni el tiempo, ni el que estés en el cielo, va a poder hacer que te olvide, o que te deje de querer, ni siquiera un poquito, te lo juro.
Te sigo escribiendo tío, aunque en verdad esté continuamente hablándote.
Att: Tu sobrina, Carla.
TE QUIERO.

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