martes, 13 de octubre de 2015

Empedernida

Era así. Tan loca como soñadora, tan risueña como inocente y a la vez, poca inocencia le quedaba. Pero ella era así. No le gustaban las personas hipócritas y odiaba los miércoles. Sus razones tenía. Sin embargo a ella los martes y 13 le gustaban. Sabía que era su día, pese a que todo el mundo tuviera la superstición de que estos daban mala suerte. Pero también le gustaban los gatos negros y le divertía pasar por debajo de una escalera. Menuda rebelde, ¿eh? Aunque no, en realidad todas estas cosas le daban igual, ¡menos lo del martes y 13! que nos e atrevan nunca a quitarle su 13, su identidad. 
Y ella era así. Y a quien le gustase con sus idas y venidas tenía siempre sitio en su vida y quien no, pues bueno, a veces sí y a veces no. Así de ilógico todo. Y es que ella era de las que no sabían querer a medias, ni decir verdades a medias, ni dejarte a medias. Con ella es doble o nada. Arriesgarte hasta el fondo o vivir con la duda. Porque el romanticismo le podía y las ganas de cumplir sueños también. Y si le das alas, no tienes ni idea de hasta donde es capaz de volar. Si le das alas, no sabes lo que es capaz de hacer para bajar y caminar a tu lado. Si le das alas y lo que quiere está en otra parte, le darán igual. 

La Tercera Gracia

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