domingo, 27 de noviembre de 2011

Los costes totales de esta historia.

Hay veces que me pregunto cuánto vale mi orgullo. Y he llegado a la conclusión de que mi orgullo está en bolsa. Unos días por las nubes y otros en quiebra. Unos días lo mandaría todo a la mierda por hacerte saber que llevo hoy ya una semana sin hablar contigo y me ha parecido un año. 
No sé si llevarás algo mío en tu muñeca, o si guardarás aún aquella carta en tu mochila. Pero quiero que sepas que hoy por hoy, mi orgullo está en quiebra, y que en una economía centralizada en tí, tú eres un coste fijo en mi memoria y un distribuidor de recuerdos. Pero he caído en la cuenta de que debo invertir mis acciones en bolsa, y no mi orgullo. Venderlas a cambio de quedarme con los buenos momentos que pasamos y olvidarme de la quiebra, la banca rota y los daños al cerrar este contrato tan raro que firmamos el día que sin querer ambos nos metimos en la vida del otro.


Carla#

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