jueves, 29 de septiembre de 2011

Suspira.

 Le cansa la monotonía... Odia los lunes, detesta un poquito menos los martes; y los miércoles, a veces, empieza a ser un poquito más persona. Sin darse cuenta, esa es también su propia monotonía.
Pero hay algo que no sabe. A pesar de sus odios, de sus días malos, de sus noches tontas y su excesivo apego a los recuerdos, nunca se para a pensar en cómo es en realidad. En cómo aparece ante los demás... No se da cuenta de que, a pesar de todo, nunca deja de sonreír. No se ha parado a pensar en las veces que una de sus carcajadas hacen sonreír a alguien que, tal vez, lo necesitaba más que ella. Ni en cómo sus labios tararean miles de veces las canciones que suenan, ni en cómo su cuerpo reacciona al ritmo y lo interioriza, y lo adapta, y cada poro de su piel destila música, se convierte en música.
No sabe que cambia su forma de andar al subirse a unos tacones, y se vuelve más mujer. Ni siquiera conoce los distintos grados de intensidad que hay en su mirada, y en sus sonrisas, ni tampoco que éstos sólo llegan a distinguirlos 
unos pocos privilegiados. No sabe nada de eso... Y probablemente, tampoco se dé cuenta de lo que a esos privilegiados les puede llegar a hacer tan sumamente felices.





Carla#

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